
El cristal ya no refleja mis datos y me siento un poco más solo. Esta noche la luz entra tímidamente por las aberturas de la sucia pared donde me apoyo. Si miro a través de esta puedo ver, o tal vez imaginar, que donde hasta mi vista puede llegar parece ser el suelo. Cientos de metros hacia abajo hay una bruma borrosa que parece dejar una huella de luces parpadeantes. A veces el silencio que aquí me envuelve puede llegar a ser demente, solo siendo roto de forma violenta por el grito casi maléfico del viento al cambiar de dirección.
Mi espalda siente el frío de la pared mientras mis rodillas aguantan el peso de mi cabeza. Estoy apunto de dejarme vencer, esperando la llegada de mis compañeros. Mi suministro de energía se acabó, hace ahora casi un día terrestre. No se si podré aguantar más, el sensor corporal lleva en estado de alerta demasiado tiempo. Tanto que siento como si todo comenzara a volverse borroso, las paredes y el suelo se desintegran bajo mi percepción, pero sigo aquí. Y deseo seguir aguantando un poco más.