
El alma de un animal tiene más valor que la de cualquier humano, el instinto nos dice que aun somos lo que éramos mucho antes de ser personas.
La tecnología que imita a la naturaleza, las máquinas que dominan nuestros pensamientos, los comandos que nos configuran, los filtros que nos canalizan, los bucles infinitos que esperan sucesos cotidianos, los dígitos tirados por el suelo. El alma compilada, una mirada de infrarrojos, unas gafas que no te permiten ver. Una mano cálida que te da un cyborg, la caricia del interfaz, el deseo incontrolable de una máquina a la persona a la que ama.
Una película de ciencia ficción donde solo hay vegetación y la sensación de besar el monitor dejando el vapor que suelta tu receptor. Un guiño de tu amigo copiador, la ayuda sicológica de la aplicación de estabilidad emocional, los días de fiesta con tus amigos los cables, una noche estrellada en el techo de cristal liquido y el gratificante sabor binario de este fichero me hacen sentir vivo.
[Escrito el 1 de Mayo de 2005]
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