jueves, diciembre 06, 2007

Envíame un ángel

Siempre aparece cuando menos la espero ver. Cada paso suyo hace doblar la intensidad de mi corazón y con cada segundo que me mira me desnuda, poco a poco, prenda a prenda. Tan bien programada, y construida que juraría que es de carne y hueso. Tan decidida y a la vez sensible, tan dominante como sumisa. Hoy me sentaré a verla bailar.

Esos movimientos sobre la barra del bar, hacen que beba una tras otra las cervezas sin poder parpadear, contemplando con que glamour trepa por el tubo y gira a su alrededor. Es como si la música se parase. Sus tatuajes la hacen más atractiva aún. Pienso que moriría porque dejara ser una simple muñeca y pudiera contarme lo que siente. Parece tan real, me mira y sonríe, casi puedo sentir que sus ojos me dicen algo.


Pero claro es solo una muñeca electrónica, con un tacto exclusivo, con una mirada que fue robada de un ángel que pide a gritos que arañes sus alas. Empiezo a sudar en una mezcla de impotencia al saber que nunca tendrá sentimientos y por otro lado porque imagino sus labios sobre mi cuello y sus dientes en una tortura de pasión.

Al terminar el espectáculo aun sigo ahí. Mirando como se pone el chaleco y se desconecta. Y otra noche más que pasaré por aquí para verla a la hora que decidan encenderla, para soñar despierto con lo que nunca podré tener.

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