lunes, mayo 15, 2006

19/01/06

En la vida todo surge por alguna razón, que me lo digan a mi, que llevo desde el día que nací pendiendo del hilo del destino, tan fino y resistente como todos los sucesos que marcan la existencia de cada persona, para al final encontrar a la misma sombra del futuro, al vacío y frío agujero de la soledad y el desasosiego, a esa hermosa dama que nos deslumbra con su hermosura y a la que sin poder evitarlo nos acercamos irremediablemente, cautivados por el misterio que la envuelve. Nadie logra escapar al cálido beso de sus labios que nos arrebata el último aliento, cediéndole lo más preciado de cada uno y que no apreciamos hasta que lo perdemos, yo se lo entregué a otro.

Aquí empieza mi historia, en el momento en que la burlé, en el momento en que pude decidir deshacerme de su encanto. Ahora nunca la volveré a ver y vagaré por la tierra sin rumbo fijo, observando cómo el ser humano desperdicia sus mejores momentos por absurdas ansias de poder, deseando hacer que abran los ojos al mundo que los rodea y aprecien la belleza que se abre a su paso. Pero no los culpo, yo también fui uno de ellos, luchaba por lo que creía que era importante para mí, sin preocuparme en el daño que podía causar alrededor, he logrado deshacerme de mi naturaleza humana, pero el precio ha sido demasiado alto.

(Escrito por Yanire. Mil gracias por dejarme publicar tus textos).